✞Teología Política: Redescubriendo el Diseño Divino para el Poder y el Gobierno

¿Qué es la Teología Política?

La teología política es la disciplina que estudia la relación entre la revelación divina y el ejercicio del poder en la sociedad. No se limita a la esfera del Estado, sino que examina cómo Dios establece principios para el uso del poder en todas las instituciones humanas: familia, iglesia, economía, comunidad y gobierno civil. Este enfoque reconoce que la autoridad no surge del consenso social ni de la fuerza, sino de la soberanía de Dios. Como señaló Abraham Kuyper: “No hay una sola pulgada cuadrada en todo el dominio de nuestra existencia sobre la cual Cristo, que es soberano sobre todo, no clame: ¡Mío!”.

Comprender la teología política permite identificar el propósito divino del poder y denunciar sus distorsiones. En un mundo donde el poder suele corromper, la Biblia ofrece un marco para restaurar su sentido original: servir al bien común, proteger la justicia y promover la paz. Sin esta perspectiva, el poder se vuelve tiranía y opresión, y el hombre sustituye la autoridad de Dios por su propia voluntad autónoma.


Objeto de la Teología Política

El objeto de estudio de la teología política es el diseño divino para el poder y su relación con la sociedad. Busca responder preguntas fundamentales: ¿Para qué existe la autoridad? ¿Cuáles son sus límites? ¿Qué relación debe tener el cristiano con el gobierno? Romanos 13:1-4 afirma que “no hay autoridad sino de parte de Dios” y que el gobernante es “servidor de Dios para tu bien”. Esta afirmación implica que el poder es delegado y que, por lo tanto, está sujeto a rendición de cuentas ante Dios.

Lejos de ser una justificación para la obediencia ciega, esta enseñanza fundamenta la necesidad de discernir entre autoridad legítima y abuso de poder. Isaías 10:1-2 denuncia a quienes dictan leyes injustas y oprimen a los débiles. El objeto de la teología política es, entonces, exponer el propósito santo del gobierno y confrontar las estructuras que lo desvían hacia la injusticia o la idolatría del poder.


Ramas de la Teología Política

La teología política se despliega en varias ramas que permiten un análisis integral del poder y su aplicación en las diferentes esferas de la vida. La teología civil se enfoca en la relación entre el Estado y la moral, preguntando cómo debe legislarse en armonía con la ley divina. La teología ciudadana estudia la responsabilidad del creyente frente al gobierno, abordando temas como obediencia, resistencia civil y participación política. La teología del Estado investiga los límites del poder estatal y su interacción con otras instituciones ordenadas por Dios, como la familia y la iglesia.

A su vez, la teología eclesiástica analiza cómo la iglesia ejerce influencia profética ante los gobiernos y defiende la justicia. La teología comunitaria profundiza en la distribución del poder en las relaciones humanas cotidianas: matrimonio, familia y asociaciones voluntarias. Estas ramas, lejos de fragmentar el estudio, muestran la coherencia del diseño divino: un orden donde cada esfera tiene autoridad limitada y rendición de cuentas ante Dios.


Política en Sentido Amplio y Estricto

En sentido amplio, la política comprende toda forma de mayordomía del poder en la sociedad. Cada esfera –familia, iglesia, economía, comunidad y gobierno civil– tiene estructuras de autoridad que deben ejercerse conforme a la justicia y el amor al prójimo. La Biblia muestra que incluso en el matrimonio o en la crianza de los hijos, el poder tiene límites y está orientado al servicio, no al dominio tiránico. Efesios 5 y 6 establecen que tanto padres como líderes espirituales deben rendir cuentas a Dios por el uso de la autoridad que se les ha confiado.

En sentido estricto, la política se refiere al gobierno de los Estados y su administración del poder civil. Romanos 13 establece que su función es castigar al malhechor y proteger al inocente. Cuando el gobierno se aparta de este mandato y busca controlar todas las áreas de la vida humana, incurre en idolatría política. Esta idolatría, que pretende sustituir la soberanía de Dios por la del Estado, es el núcleo del problema político desde la antigüedad hasta nuestros días.


El Límite del Poder según la Biblia

La Escritura deja claro que el poder humano está limitado por el diseño divino. Isaías 10:1-2 condena a quienes abusan de su autoridad para oprimir: “¡Ay de los que dictan leyes injustas y prescriben tiranía!” Este pasaje revela que Dios no es indiferente al ejercicio del poder político; lo observa, lo juzga y lo restringe. En la narrativa bíblica, los reyes que excedieron los límites de su autoridad enfrentaron el juicio divino, como ocurrió con Nabucodonosor (Daniel 4) o con Acab (1 Reyes 21).

El abuso de poder no solo destruye a quienes gobiernan, sino que somete a los gobernados a cargas injustas. En 1 Samuel 8, cuando Israel pide un rey “como todas las naciones”, Dios advierte que ese rey tomará lo mejor del pueblo: sus hijos, sus tierras y sus recursos. Este relato ilustra cómo el deseo humano de un gobierno totalizador conduce a la opresión, una advertencia relevante en una era donde los Estados tienden a concentrar poder ilimitado.


Derechos Naturales y el Pensamiento de John Locke

John Locke, filósofo influyente en la modernidad temprana y citado por muchos pensadores cristianos, desarrolló el concepto de derechos naturales: vida, libertad y propiedad. Para Locke, estos derechos no provienen del Estado, sino de Dios; son inherentes a la condición humana y anteriores a cualquier contrato social. En su Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil (1689), Locke afirma que el propósito del gobierno es proteger estos derechos, no otorgarlos ni suprimirlos.

Esta visión armoniza con la enseñanza bíblica en Génesis 1:27-28, donde Dios otorga al hombre dominio sobre la creación pero no sobre sus semejantes. Los gobiernos que usurpan este orden y confiscan la propiedad o restringen la libertad sin causa justa violan el diseño divino. Así, la teología política reconoce en Locke un aliado para articular principios bíblicos sobre el límite del poder y la defensa de la dignidad humana.


Romanos 13 y el Rol Limitado del Gobierno

Romanos 13 describe al gobierno como “servidor de Dios para tu bien”, encargado de castigar al malhechor y proteger al inocente. Esta descripción no otorga carta blanca para cualquier acción estatal; por el contrario, define su función de manera restrictiva: justicia y seguridad. Como señala John Stott en su comentario sobre Romanos, “la autoridad civil tiene un ministerio de orden y justicia, no de salvación ni de redención”.

Cuando el Estado sobrepasa este límite e intenta legislar la moral privada, controlar la economía o sustituir la autoridad familiar y eclesiástica, incurre en tiranía. La historia bíblica y secular confirma que la concentración absoluta de poder conduce a la opresión. Por ello, la teología política propone un equilibrio: reconocer la autoridad legítima, pero también resistir la injusticia cuando el poder civil contradice los mandatos de Dios (Hechos 5:29).


El Testimonio Profético frente a la Tiranía

A lo largo de la Escritura, los profetas denunciaron a los gobernantes que abusaron de su poder. Amós confrontó a los opresores que “pisoteaban al pobre” (Amós 2:7), y Natán reprendió a David por su injusticia contra Urías (2 Samuel 12). Este testimonio profético es esencial para la iglesia de hoy: debe proclamar la verdad de Dios frente a los sistemas políticos, sin caer en la idolatría del poder ni en la indiferencia.

En tiempos de gobiernos crecientemente centralizados, la voz profética del cristianismo es más necesaria que nunca. No se trata de promover teocracias ni de fusionar iglesia y Estado, sino de recordar que toda autoridad está sujeta a la ley divina. Como dijo Dietrich Bonhoeffer, mártir bajo el nazismo: “No solo debemos ayudar a las víctimas que caen bajo la rueda, sino detener la rueda misma”.


Implicaciones para la Iglesia y la Cultura

La teología política no es un ejercicio académico aislado; tiene implicaciones prácticas para la misión de la iglesia y su influencia cultural. Comprender el diseño divino para el poder permite a los creyentes participar responsablemente en la sociedad, defendiendo la justicia, la libertad y la dignidad humana. Esto incluye desde la defensa de la vida y la familia hasta la denuncia del autoritarismo y la corrupción.

Asimismo, equipa a la iglesia para discipular a las naciones (Mateo 28:19-20) sin caer en los extremos del quietismo o del activismo político sin fundamento bíblico. La meta no es conquistar el poder por el poder mismo, sino glorificar a Dios en cada esfera de la vida. En palabras de Francis Schaeffer: “El cristianismo es total; concierne a toda la vida, y el señorío de Cristo incluye a toda la cultura”.


Referencias

Abraham Kuyper, Lectures on Calvinism, 1898.

R.C. Sproul, The Consequences of Ideas, Reformation Trust, 2000.

John Locke, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, 1689.

John Stott, The Message of Romans, InterVarsity Press, 1994.

Dietrich Bonhoeffer, Ethics, 1949.

Francis Schaeffer, A Christian Manifesto, Crossway, 1981.

Eleazar Betancourt | Abogado, Politólogo y Teólogo.